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La Virgen María
15/08/2014
La Virgen María es la obra maestra de las manos de Dios. Es la madre de Nuestro Señor Jesucristo y la madre de todos, ya que en el viernes de pasión estando a los pies de la cruz la Virgen María, Mª Magdalena, María la de Cleofás y su discípulo amado, Juan, Nuestro Señor Jesucristo entregó a su madre diciendo estas palabras: “¡Mujer, e ahí a tu hijo!”, luego dijo al discípulo: “He ahí a tu madre”. Y desde entonces a través de Juan es también la Virgen María madre nuestra.

Para los cristianos es el modelo de referencia para crecer en la fe y como persona, ya que nos derrama las gracias o los valores humanos imprescindibles para la vida en sociedad, tales como: amor, paz, alegría, comunicación, confianza, responsabilidad,...... que quedan implícitos en el evangelio que nos ha dado Nuestro Señor Jesucristo, que son la perfección de los 10 mandamientos entregados por Dios a Moisés en el monte Sinaí.
A pesar de ser la madre de Nuestro Señor Jesucristo, no reinó en Ella el orgullo y la prepotencia. Además de tener una actitud de pobreza, profunda humildad, sencillez, fidelidad, obediencia, valentía, entrega desinteresada a los demás,.....  hay que mencionar otras cualidades:
-  Mediadora de intercesión. Hay que ir a Jesucristo por medio de María, que es el camino por donde vino Jesucristo, y el medio seguro, directo e inmaculado para ir a Jesucristo, ya que por otros caminos se encuentran cruces más numerosas y muchas más dificultades. Quien halla a María, halla la vida.
- Inmaculada. Se encuentra sin mancha de pecado, en nada se ha separado de la voluntad de Dios.
-  Concepción. Su origen no está en Ella sino en Dios.
- Corredentora: En el momento de la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, Ella estuvo a los pies de la cruz sufriendo los mismos dolores que su hijo, pero en su corazón, como si a Ella también la hubieran crucificado.
- Reina de la Paz: A partir de 1917, debido a las circunstancias generales en las que se encontraba Europa a raíz de la 1º Guerra Mundial, el calificativo “de la Paz” se hizo popular y universal, y el Sumo Pontífice Benedicto XVI, mandó añadir a las letanías del Santo Rosario, la advocación: “ María Reina de la Paz, ruega por nosotros.” La Virgen María nos dice que sin amor no podemos vivir la paz. El fruto de la paz es el amor y el fruto del amor es el perdón.
Todo esto hace que Satanás, que es tan orgulloso, sufre infinitamente más al verse vencido y castigado por una sencilla y humilde criatura.
La consagración a la Virgen María, o como bien decía el Santo Juan Pablo II Totus Tuus, consiste en una entrega total (cuerpo, alma, bienes materiales y bienes espirituales) a la Santísima Virgen, para pertenecer, por medio de Ella, totalmente de Jesucristo.
Rosa F.