Hemeroteca

LA LEYENDA DE UNA DINASTIA…
LA LEYENDA DE UNA DINASTIA…
15/01/2013
Ahora que estoy de vacaciones, he podido cumplir una de las citas vinicolas que más ganas tenía de cumplir, como era visitar una de las grandes maravillas vinícolas que tenemos en España, el Museo Vinícola de Dinastía Vivanco. Los mejores sumilleres de España, que concursaron en el nariz de oro tuvieron una prueba extra por la bodega Dinastía Vivanco y todos aquellos que resolvieron, y acertaron las preguntas relacionadas con el mundo del vino, fueron invitados, entre los que me encontraba yo, a pasar un par de días en la Rioja para poder visitar las instalaciones, y conocer en profundidad la historia y los vinos de una de las bodegas más jóvenes y con mayor proyeccion internacional.

La noche la pasamos en Logroño rodeados de compañeros de profesión que siempre es grato, pues no nos cansamos nunca de hablar de vinos, cosa que cuando hay gente que no se dedica a la sumilleria siempre puede acabar hasta el gorro de nosotros.
   A la mañana siguiente, salimos bien temprano hacia la bodega, que está situada en la localidad de Briones, un pueblecito con encanto.
   Al entrar al parking de la bodega ya te puedes imaginar la magnitud de esta, por su amplio espacio. En la explanada principal observamos el jardín de Baco, una de las maravillas ampelográficas que existen en España, pues la bodega ha conseguido reunir más de 200 vids diferentes para que los visitates puedan disfrutar de la belleza de estas.
   Tenemos la suerte de que ésta el alma mater de la bodega, y nos recibe personalmente Rafael Vivanco la 4ª generación y un pilar básico en la bodega actual, pues él es uno de los enólogos con más reconocimiento en la rioja. La historia de la bodega se remonta al bisabuelo de Rafael Vivanco que fue Pedro Vivanco González que ya comenzó por el año 1915 en la pequeña localidad de Alberite.
   Rafael Vivanco, muy campechano, nos atiende personalmente y decide guiarnos por diferentes zonas de la bodega. En primer lugar visitamos el Jardín de Baco, nos va explicando detalladamente, y paso por paso, todas las variedades y su origen, sus cualidades, y cualquier particularidad de ellas.
   Después pasamos a hacer un tentempie en el jardín, tenemos la suerte de que sale un día estupendo con alguna nube que aun si cabe hizo el paisaje más atractivo a la vista. Después de charlar un rato distendidos con una copa de vino, y disfrutando de algunos productos típicos de la zona, es hora de seguir la visita por las entrañas de la bodega.
   Es aquí donde Rafael nos va explicando con todo tipo de detalles, como las uvas pasan por un control de calidad a través de una doble mesa de selección de racimos y granos, para comenzar una maceración en frío ,y posterior fermentación en pequeños tinos de roble francés.
   Como resultado, se elabora una gama de vinos modernos, atrevidos, y con personalidad, que resume el carácter emprendedor e innovador de Rafael Vivanco. Tenemos la suerte de catar mostos de diferentes variedades de uva que todavía ni tan siquiera han fermentado. Nos llevamos la sorpresa de los dulces y aromáticos que son pura golosina, y con unos colores de capa muy alta e intensos.
   Después de este festival de mostos ingeridos vamos a cosas mas intensas, y Rafael nos guia por las salas de barricas donde duermen los vinos de más calidad, y donde se afinan para que salgan al mercado en su total plenitud. Aquí tenemos la suerte de ir catando de diferentes barricas para poder observar el factor barrica, o simplemente observar la diferencia del tostadado de las barricas, o la diferencia de las variedades, o sutilmente la diferencia que existe de un tonelero u otro. Después de este intenso ajetreo de cata de barricas nos damos un descanso, y vamos a comer. Tenemos la fortuna de compatir mesa y mantel con Rafael, pues es un hombre muy familiar, y suele comer siempre en casa, pero quiere estar presente en la comida personalmente para poder charlar con nosotros y poder intercambiar opiniones sobre los vinos que vamos a catar durante la comida. La comida la hacemos en un edificio cercano a la bodega que en su dia nos cuenta Rafael que estaba en ruinas, la reconstrucción ha sido dura pero el edificio es precioso con grandes vigas de madera en el techo y paredes a la antigua usanza macizas y con un grosor considerable.
   Todo el ambiente fluye para disfrutar de una comida inolvidable, hasta el menú es una conjunción gastronómica increible elaborada con precisión y mimo del reconocido cocinero Jon Zubeldia, pues se fusiona la cocina casera, con algunos platos muy creativos, todo una gozada para los sentidos y el paladar.
   Rafael nos fue explicando plato por plato, y sus vinos  con todo detalle y cariño.
   Después de una comida copiosa y beber algo más de la cuenta lo que nos toca es de agradecer, visitar el Museo del vino.
   El museo es un recorrido dinámico, y didáctico alrededor del vino, su historia, y su cultura, con los casi 9.000 metros cuadrados que tiene distribuidos en cinco salas de exposición permanente y una temporal. Particularmente no he visto en mi vida un museo del vino tan espectacular actualmente creo que es el museo más visitado de toda la Rioja. El museo nació de la inquietud y pasión por el vino de Pedro Vivanco Paracuellos, hijo y nieto de bodegueros, quien, tras sus estudios de Enología, comienza simultáneamente una gran labor empresarial, con el desarrollo y expansión de la bodega familiar, y el coleccionismo, tanto de libros como de objetos de arte o maquinaria relacionados con el vino. Después de un día tan intenso, se nos hace difícil abandonar este pequeñito pueblo, que gracias a esta gran bodega es mucho más conocido en todo el mundo, así pues desde estas lineas quisiera agradecer a todo el equipo técnico de la bodega y especialmente a Rafael Vivanco por su atención y amabilidad…………
  
Carpe diem