Col·laboracions Cullera

Podías haber sido tú-(La guerra)
Podías haber sido tú-(La guerra)
18/09/2017
Encontré un periódico antiguo que hablaba de la “Batalla del Marne”. Ocurrió durante la 1ª Guerra Mundial, se trataba de una guerra de trincheras que duró 300 días y hubo 700.000 bajas. Una batalla, como otras, que quizás nos impresiona por las cifras (setecientas mil es como todos los habitantes de la ciudad de Valencia). ¡Qué barbaridad! podemos pensar, pero si miramos desde la distancia, desde el espacio, no son más que un sinfín de puntitos negros que aparecen en la lejanía, igual que ocurre cuando escuchamos los muertos y emigrantes de Siria, Irak, etc.

Paul vivía cerca de la frontera, trabajaba en el campo ayudando a sus padres (era su único hijo) al tiempo que estudiaba, quería ser arquitecto. Salía con Marie, una chica que conocía casi desde niño, se casarían cuando terminase esta guerra y los estudios. Soñaba con los hijos que tendrían y en su trabajo de arquitecto, construiría muchos edificios y casas que ahora habían sido destruidas por la guerra.
Un día llegó un militar a su casa con un papel, debía presentarse, al día siguiente, en el cuartel. Fue, esa noche, una cena triste, silenciosa, nadie se atrevía a expresar sus pensamientos. A Marie, Paul le prometió que no le ocurriría nada, que pronto terminaría esa guerra y volvería para cumplir sus sueños. Todos intentaban ocultar su desazón y temor.
Al día siguiente, Paul salió temprano de casa, le acompañaban las lágrimas de su inconsolable madre y los consejos y palabras de ánimo de su padre, obligado a mostrar serenidad y procurando que no le traicionase la voz mientras un nudo le atenazaba el corazón.
Casi al mismo tiempo ocurría algo parecido en otro pueblecito pero al otro lado  de la frontera. Frank tenía la edad de Paul y quería ser médico, también tenía que incorporarse al frente.
Paul, al igual que Frank, después de unos días de instrucción fue enviado al campo de batalla. Le dijeron que enfrente, allí, al otro lado estaban los malos, unos monstruosos criminales, depravados y malignos, que querían matarle y a toda su familia, y a los cuales que había que matar y destruir. Había que defender a la patria de sus enemigos.
Paul, metido en una trinchera, veía pasar los días bajo la tensa calma de la guerra, calma rota periódicamente por los disparos de obús que estallaban, generalmente, durante la noche y que eran rápidamente contestados, podría venir a continuación un ataque o simplemente volvería la calma y el silenció. Luego había que atender a los muertos y heridos. Y así, día tras día.
Después de días de calor, de intenso calor, vino el frio, la nieve y la lluvia. Allí, en la trinchera, empapado, agarrado a su fusil y esperando un ataque, el estallido de una bomba o la orden de atacar,  Paul pensaba en Marie, y en sus padres, en las cosechas, que se perderían, en sus estudios ahora abandonados. A veces, después de una escaramuza, durante la noche, se escuchaban los gemidos y sollozos de los heridos que permanecían en el campo de batalla mientras esperaban el día para que los recogieran o la muerte. La mayoría eran aún unos niños que llamaban a sus madres y quizás ya no verían amanecer.
Mientras, en el pueblo, sus padres, como los de Frank, se asomaban a la ventana cada vez que llegaba un automóvil, descendía un militar y se dirigía a una de las casas y, aunque apenados, suspiraban de alivio al ver qué pasaba de largo y se detenía en otra puerta para comunicar la noticia del hijo “fallecido en combate”.
Se torturaba la madre pensando en las penalidades que sufriría su hijo y ella no estaría allí para abrigarle, al tiempo que el padre desearía cambiarse por su hijo.
Aquella noche les mandaron prepararse, iban a atacar. Era una noche fría, oscura y lluviosa. Permanecieron agazapados hasta escuchar la orden, luego salieron de las trincheras y a bayoneta calada se dirigieron hacia el enemigo. A Paul ya no le importaba que le alcanzase una bala, estaba cansado, se habrían terminado las penurias y el sufrimiento, al fin descansaría.
De la oscuridad surgió una silueta, era un soldado enemigo que avanzaba hacia él. Sin mirarse se ensartaron mutuamente con las bayonetas y  cayeron heridos de muerte los dos.
Fue entonces cuando, bajo la lluvia, sus miradas se encontraron y se reconocieron. No era un monstruoso criminal, era su amigo, su vecino con quien tantas veces compartía juegos tanto en casa del uno como del otro, se conocían sus padres y eran amigos. No  se consideraban de países distintos, eran seres humanos, eran personas, eran  iguales,  eran hermanos.
Les encontraron la mañana siguiente abrazados, sin vida.
Esta vez, del automóvil aparcado en el pequeño pueblo bajo el militar, pero no pasó de largo, unos golpes en la puerta fueron suficientes para saber que no volverían a ver a su hijo. A pocos kilómetros, en uno y otro lado de la  frontera, dos familias sentían que se había roto su esperanza, su vida.
Aquellos puntos negros, no eran insignificantes. Se trataba de Paul y Frank y Manuel y John o Iván o Vittorio o Alí o … Cada punto negro tenía un nombre y una familia y unos sueños e ilusiones.  Aquellos puntos negros podíamos ser tú o yo, o nuestros hijos, la única diferencia es que hemos tenido la suerte de haber nacido en otro tiempo, en otro lugar o de otros padres, pero podíamos haber nacido en Mosul o  Siria o Mali, o…tantos y tantos lugares donde la muerte ronda sin cesar.
En la 1ª guerra mundial se calculan unos 16.000.000 de victimas y en la 2ª entre 50.000.000 y 70.000.000 (en España somos unos 46 millones de habitantes)
No se conoce una guerra que no sea justa, todas defienden la PATRIA, la LIBERTAD, la JUSTICIA, incluso, LA PAZ. ¿¿¿De verdad???
Y aún hay gente y partidos que buscan los conflictos, que predican el odio, que desentierran el rencor. Es fácil enaltecer a las masas predicando el odio, la revancha, en vez de la convivencia pacífica, el apoyo al débil, la comprensión ante los errores propios y ajenos, pero, ¿a qué nos conduce? Necesitan la guerra, ¿para qué? ¿piensan gobernar a partir del odio y la masacre de sus adversarios como Hitler o Stalin? Hitler llegó al poder basándose en la revancha de la 1ª guerra.
Y ahora podemos hacernos las preguntas: ¿Paul y Frank eran enemigos?¿quién lo había decidido?¿Alguien cree que los padres de Paul o de Frank, o de los millones de muertos ganaron la guerra o “algo”? En las guerras, ¿ha habido alguna vez un vencedor? ¿Quiénes han sido las victimas? ¿Qué se puede ganar en una guerra?
¿Qué ventajas tiene una guerra? Agradecería, si alguien tiene la respuesta, nos la dé.
Solo tenemos que pensar en el mundo que queremos y obrar en consecuencia.
José Vicente Part Sapiña