Col·laboracions Cullera

Para nuestros mayores: respeto
Para nuestros mayores: respeto
12/07/2019
La vida en el año 1956

El 5 de enero Rafael Sánchez Ferlosa gana el Premio Nadal con su novela “El Jarama”. El 30 de enero, el primer tren Talgo enviado a EE.UU. empieza a circular entre Chicago y Pretoria.
El 1 de abril, se estrena la película “Esa voz es una mina” de Luis Lucía protagonizada por el cantante Antonio Molina.
El 21 de abril, un fuerte terremoto se deja sentir en Granada causando cinco muertos y miles de damnificados. El 1 de agosto, se edita en Barcelona la Gramática Catalana de Pompeu i Fabra. El 28 de septiembre, llega al puerto de Valencia el vapor “Crimea” con el primer contingente de españoles residentes en la URSS. En total son 1919 españoles que vuelven en cuatro expediciones. El 23 de octubre Juan Ramón Jiménez gana el premio Nobel de literatura. Tres días después fallece su esposa Zenobia Cambrudi. El 28 de octubre comienzan las emisiones de TV. Española desde el Paseo de la Habana de Madrid. En toda España apenas había 600 televisores. El 30 de octubre, muere en Madrid a los 83 años de edad, el escritor Pio Baroja penúltimo representante de la Generación del 98.
Ese año aparece por primera vez el mítico toro de Osborne que tantas veces hemos visto por nuestras carreteras. Los estrenos cinematográficos del año son: “Los ladrones somos gente honrada de Pedro L. Ramírez con Pepe Isbert, José L. Ozores y Antonio Garisa, “Calabuig” de Luis García Berlanga con Edmund Gwenn y Valentina Cortese, “Mi tio Jacinto” de Ladislao Vajda con Pablito Calvo, “Manolo guardia urbano” de Rafael J. Salvia con Manolo Morán, etc.
Los personajes de la época:
Antonio MOLINA: Nace en el barrio malagueño de las Fatigas el 8 de marzo de 1928 en el seno de una humilde familia. De pequeño desempeña diversos oficios como lechero o cuidador de animales. Entre viaje y viaje cantaba y los vecinos le invitaban a sus casas para que cantase para ellos a cambio de un plato de comida.  De adolescente, decide emigrar a Madrid y lo intenta varias veces sin éxito ya que sus harapos son el perfecto reclamo para que la Benemérita, tras sorprenderle escondido en algún tren de mercancías, lo devolvía a su casa. No le queda entonces más remedio que buscar trabajo como camarero, siendo contratado en un restaurante cuya dueña se siente pronto atraída por chaval de la voz prodigiosa. Con 15 años ve cumplido su sueño de trasladarse a Madrid a casa de unos familiares de ella. Allí busca trabajo como tapicero y más tarde como camarero. La relación entre ambos no funciona y Molina se va a cumplir el servicio militar como voluntario. Al menos piensa que tendrá asegurado el rancho.
Mientras tanto su voz sigue dando que hablar y consigue que el maestro Legaza, un conocido compositor de canciones, le dé clases de canto gratis. Pero con el fin de la mili, llega el final de los ranchos, y Antonio tiene que pensar en cómo ganarse la vida. Animado por quienes lo oyen cantar, decide presentarse a un concurso musical de Radio España, que gana. Desde ese momento, el camino lo tendrá más fácil. En 1949, la discográfica “La Vos de su Amo” lo contrata por tres años y Molina graba sus primeras canciones: “El macetero”, “El agua del avellano”, “Cuando siento una guitarra” y “De contrabando”, por las que percibió un total de 150 pesetas. Personal es su forma de interpretar el falsete, recurso que alcanzará recurso de interminable en alguna de sus canciones. Antonio Molina canta a pleno pulmón y no ha hecho más que empezar una carrera fulgurante. Una actuación en Córdoba se convierte en la primera de una gira que le lleva por toda Andalucía y que supone su consagración como estrella de la canción española. Por primera vez, se forman las colas de público que desde ese momento acompañarán todas las actuaciones de Antonio Molina. El cantante viaja de noche en camiones, en vehículos sin ventanillas, sin descanso para cumplir con sus compromisos. Después de Andalucía, en 1952, consigue debutar en el Teatro Fuencarral de Madrid con “Así es mi cante”. En 1953 rueda su primera película “El pescador de coplas” de Antonio del Amo, lo que supone su lanzamiento a la gran pantalla. Comparte cartel con Marujíta Díaz y Tony Leblanc. En la película interpreta dos de sus más famosas canciones. “Yo quiero ser matador” y “Adiós a España”.
Entretanto, la discográfica ha decido lanzar sus discos en Latinoamérica y en 1954 cruza el Atlántico dejando a su mujer, Ángela Tejedor embarazada de su primer hijo. La gira fue un éxito. Cansado de las exiguas pagas  que a su juicio le daba su empresario, Antonio Molina decide trabajar por su cuenta. “El hechizo” su primer espectáculo como independiente, se estrena en 1954 en el Teatro Calderón de Madrid y es todo un éxito. Se atreve con todo: tonadilla, copla, fandangos y fandanguillos. Todo le vale.
En 1955 empieza a rodar a las órdenes de Luis García “Esta voz es una mina”, película que pasará a la historia del cine folclórico español gracias a su canción  “Soy minero” y con la que alcanza el mayor éxito cinematográfico de su carrera. En octubre, el cantante estrena en el Teatro Calderón de Madrid el espectáculo “Garbo”. Tras esta última película, vienen otras como “El Cristo de los Fardos” (1957), “El hombre de la red” (1957), “Café de chinitas” (1960) y “Puente de coplas” (1961).
Su fama como cantante es tal, que cada año es invitado por Franco a cantar en la Granja de San Ildefonso. En cierta ocasión, el Generalísimo le preguntó a Antonio Molina si albergaba algún deseo en especial, a lo que este le contesta que un coche de importación, algo casi imposible de alcanzar en los años de los 50. A los pocos meses, en 1956, el cantante se paseo por Madrid en su flamante automóvil que el propio Franco le ha regalado.
Sin embargo, el declive no tardará en llegar. Los falsetes cada vez duran menos y el tono de su voz es cada vez un poco más apagado. Lo cierto es que él no para, de espectáculo en espectáculo, de escenario en escenario, solo o acompañado de Juanito Valderrama y de Enrique Montoya, hasta que en 1986 tras haber cantado “Adiós mi España” llega lo inevitable. Finalmente, en 1989 decide retirarse para dedicarse a la vida familia con su esposa y sus ocho hijos, de los cuales cuatro (Ángela, Mónica, Micki y Paula) fueron actores. Su estado de salud empeora hasta que fallece el 18 de marzo de 1992 de una fibrosis pulmonar, a los 64 años. En una de sus últimas apariciones en público, reconoce que la suya fue una vida feliz. Su herencia son más de 1000 canciones y una vida dedicada al público y a su familia. España pierde un gran cantante.       
SOY MINERO (De Antonio MOLINA)
Yo no maldigo mi suerte
Porque minero nací
Aunque me ronde la muerte
No tengo miedo a morir
No me da envidia el dinero
Que de orgullo me llena
Ser el mejor barrenero
De toda Sierra Morena (bis)
Bajo a la mina cantando
Porque sé que en el altar
Mi madre queda rezando
Por el hijo que se va
Cuando tengo una pena
Lanzo al viento mi cantar
Soy minero y templé mi corazón con pico y barrena
Soy minero y con caña vino y ron me quito las penas
Soy barrenero porque a mi nada me espanta
Y quiero solo el sonido de una taranta
Compañeros, dadle al marro pa´ cantar mientras gardillo
Que al compás del marro quiero
Repetir al mundo entero yo
Yo soy minero
José Barbero Nicolau. Diplomado en Crimonología