Col·laboracions Cullera

La precariedad laboral
11/07/2019
En la Ribera es crucial revertir la precariedad laboral Es necesario políticas de empleo de innovación y formación

Según las cifras publicadas por el SERVEF, el paro registrado en el mes de junio de 2019 en la Ribera, se ha situado en 18989 personas, es decir, 147 parados más que en el mes de mayo.
Por su parte, los datos anuales indican que tenemos en este mes 1527 parados menos que el mismo mes del 2018 lo que supone una reducción de desempleo anual del 7’44%.
En cuanto a la contratación, se han registrado 13644 contratos en junio 2019, lo que ha supuesto 765 contratos más que en el 2018 es decir un 5’94 % de incremento interanual. Por géneros, 5398 han sido a mujeres (39’56%) y 8246 a hombres (60’44%). La contratación indefinida mensual es de 861 contratos y la contratación temporal es de 12783 contratos lo que significa un 93’69% y la indefinida un 6’31%. Respecto junio 2018, la indefinida aumenta en 65 contratos (8’17%) y la temporal aumenta en 700 contratos (5’79%). Los contratos de junio 2019 han sido tanto en los temporales como en los indefinidos, un 74’20% a jornada completa y un 25’80% a tiempo parcial.
La evolución del paro en el mes de junio obedece, como es habitual, a factores estacionales y se basa en contratos temporales y cada vez más precarios.
En nuestra comarca de la Ribera cabe diferenciar los datos de las poblaciones de la Ribera Baixa de los de la Ribera Alta porque en la primera debido al periodo estival el desempleo baja principalmente en el sector turístico y de la hostelería, mientras que en la Ribera Alta, con un incremento superior al del año pasado, el paro sube  sobre todo por el peso del sector agroalimentario por finalizar sus campañas agrícolas, en el sector servicios y entre otras razones, por la finalización de la actividad docente.
Según Raül Roselló, Secretario Intercomarcal de UGT, estos datos vuelven a mostrar hoy las debilidades de nuestro mercado de trabajo, caracterizado por un empleo precario, temporal y parcial, que genera desigualdades y que no ofrece las mismas oportunidades para los colectivos con mayores dificultades de acceso al mercado laboral.
Para Roselló, el sector turístico y el sector agroalimentario tienen un peso muy relevante para la economía de la comarca pero se debe erradicar la inestabilidad, característica de su sistema actual productivo, con políticas activas de empleo promoviendo la innovación y la formación en estos sectores para mejorar la calidad del empleo. Por otra parte, en el caso de la agricultura es necesario que la formación y la innovación estén ligadas a la sostenibilidad medioambiental y la lucha contra la crisis climática.