Col·laboracions Cullera

“Don José Alarcón García, maestro”
14/06/2019
D. José Alarcón García, para muchos padres, madres y alumnos de Cullera, “D. José”, para otras personas, “nuestro amigo Pepe”, para mí, “mi mejor amigo”.

Pepe es de esas personas que, viniendo de fuera, han dedicado su vida profesional a la educación de los niños y niñas de Cullera. Le conocí estando yo de provisional en el colegio Luis Vives en el 75, el daba sociales y yo matemáticas. Cuando regresé al colegio, ya definitivo en el 80, Pepe era el Director, se habían constituido los Consejos Escolares y las AMPAs. Pepe estableció unas magníficas relaciones con el AMPA del colegio (con Mario Corral, Manolo Carreras, Antonio Beltrán, entre otros) incluso los domingos hacían cine en una sala del colegio, buena relación que se mantuvo con el paso del tiempo con todos los y las presidentes que siguieron. Cuando fui elegido Director, Pepe fue el Secretario, cargo que ocupó hasta su jubilación y gracias a su ayuda, consejos y buen hacer la tarea de dirigir el colegio resultó relativamente fácil (recuerdo que pasamos una tarde en verano en su casa porque por unos céntimos de peseta no salían las cuentas, se trataba de unos intereses bancarios no apuntados) y mi confianza en él, absoluta.
De Pepe, D. José podemos decir que conoce a casi toda Cullera y resulta difícil que si nombras a alguien no conozca con “pelos y señales” a toda su familia y si se encuentra por la calle con alguien que le saluda, inmediatamente se interesara por su  familia, trabajo y estudios.
Podría contar muchas anécdotas, una de ellas ocurrió en un viaje a la nieve en Valldellinares un sábado con un grupo de alumnos, mientras los alumnos esquiaban los maestros estábamos a pie de pista y en un momento determinado, un esquiador -al que por lo visto le “fallaron los frenos”- fue directo hacia Pepe, se abrazó a él como amortiguador del golpe, durante unos segundos parecían dos bailarines para, acto seguido y sin soltarse, caer al suelo igual que cuando cae un árbol.  Por un momento temimos que se había roto algo aunque, afortunadamente, solo fue el golpe del que tardó varios días en recuperarse y que, si bien fue preocupante en ese momento, luego se recuerda como una anécdota, hasta cierto punto, divertida. Cuando se jubiló continuó viniendo semanalmente al colegio a saludarnos a pesar de que ya quedábamos  pocos conocidos.
Hoy escribo este artículo por dos motivos, por una parte expresar mi aprecio y reconocimiento público a su trabajo, su ayuda y su labor en el colegio Luis Vives. Me siento afortunado por haber tenido amigos importantes como Pepe o Javier Sánchez o Fernando y digo “importantes” por serlo como personas. El otro motivo es un reconocimiento, en la persona de Pepe, a los muchos maestros y maestras de todos los colegios que han dedicado su vida a enseñar a los niños y niñas de Cullera y más en particular a los  del colegio Luis Vives. Maestros y maestras que, como he dicho otras veces, han realizado su labor de una manera silenciosa, sin alardear ni hacerse propaganda, trabajando lo mejor que sabían y poniendo todo su esfuerzo y mejor voluntad y que han hecho que el colegio Luis Vives se convirtiese en un referente de la educación en Cullera. Va por todos ellos este artículo y como dije cuando me entregaron una placa junto a los demás directores que finalizábamos nuestra tarea en el Consejo Escolar Municipal  que me parecía injusto que nos hiciesen un reconocimiento y no a los maestros y maestras a los que me he referido antes. Y, por cierto, vuelvo a pedir disculpas al Alcalde, Jordi Mayor y la Concejal de Educación, Silvia Roca, porque fui un maleducado por lo que dije en vez de dar las gracias, pero sigo pensando lo mismo y volvería a decir lo mismo,- aunque , esta vez, antes daría las gracias.
Muchas gracias.
José Vicente Part Sapiña